Las tecnologías y el ser humano en pleno siglo XXI
La tecnología está cambiando la manera de comunicarnos, de pensar y de consumir información; ya no la buscamos como antes ni prestamos atención de la misma manera. La interacción humana ha cambiado radicalmente; en las reuniones ya sea un sector de la sociedad o familiares, muchas personas se la pasan más tiempo atento a su celular. En los hogares, las familias en casa miran televisión o cada quien está conectado en su celular o laptop. En las universidades o las calles, los jóvenes (también adultos) caminan mirando sus celulares.
La famosa psiquiatra española Marian Rojas Estapé explica que la tecnología puede provocar un bloqueo mental que
impide la reflexión e introspección y que el ritmo vertiginoso actual puede
llevar al agotamiento emocional y a la falta de dirección. Debemos educar a las nuevas generaciones para
que sepan separar lo bueno de lo que no lo es.
Según algunos estudios, somos una
sociedad menos capaz intelectualmente que antes, porque la capacidad
intelectual requiere de lenguaje, comunicación, memoria, capacidad de
interacción con los demás, de planificar, y, desgraciadamente, si no sabemos
utilizar bien la tecnología, vamos perdiendo eso que nos hace más humanos. Por
otro lado, este mismo medio nos ha convertido en seres vulnerables, expuestos
los jóvenes, con más frecuencia adolescentes, también niños ¡Y adultos! Es
increíble, pero es la realidad, solo por llevar en mano este aparato, «un
simple mensaje, o una simple solicitud es suficiente en ocasiones, para
terminar presos de malhechores escondidos detrás de aquello que posee nuestras
manos. Por aquel aparato hasta nos hieren, quitándonos lo más preciado, la
vida»
Rescato estas líneas de un libro:
“Lejos, muy lejos en esa misma ciudad.
Coches en movimiento, bocinas, guardias atareados, ayudantes inexpertos
entrenados solo en maldad…,” (Federico Moccia – autor)
Agrego estas otras:
Con las manos ocupadas en el celular.
Prácticos para hacer maldad desde la esfera política, también aquella del
círculo económico, o el ambiente religioso con el apoyo de aquel… aparatico; y
ahora con fuerza inmedible en el espacio comunicacional, siempre a través del
celular.
La tecnología debe servir a la gente,
no el ser humano a la tecnología (la tecno-dependencia, forma actualizada de
esclavitud). Innovemos, pero sin dejar de lado el componente humano.
«El fin de la tecnología, era para
acceder a más tiempo como seres humanos y nuestro entorno, nuestros seres
queridos; pero nos tiene más ocupados que antes ahora mismo»
Ahora, si nos hemos transformado en prisioneros de la tecnología, desde diferente posición, recuperemos nuestra libertad siendo lectores de la esencia humana, leamos realidades saludables para nuestro desenvolver cotidiano en medio del conglomerado en el que nos encontramos, sentémonos en una banca, aquella la de la reflexión, ubicada en el parque, o la plaza de la añoranza, o al final en nuestra propia casa, aquella cual cobijo es de nuestro ensueño; y leámonos a nosotros mismos, ¿quiénes somos, y para qué? No seamos simples autómatas, menos «esclavos modernos “por… cuenta propia”». Recuperemos la verdadera esencia de humanidad, en esta ocasión especial, 23 de abril, aferrémonos a la libertad leyendo un libro, o tres, o doce en todo el año de ahora en adelante. Si son más, mucho mejor, así seremos libres hasta en sueños, no tendremos pesadas pesadillas. Solo entonces habremos recuperado nuestro verdadero propósito como seres humanos en este plano existencial, con un libro en mano al amanecer, otro cuando cae la noche.
Por es escritor
Efrain Muyurico Alaka

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