Demostraciones alegóricas
Son
doce. En poco más las 12 pasado meridional con 12 minutos y... 12 segundos,
para ser exacto, hoy, 12 de diciembre del año 2000 + 2 * 12. Recuerdo aquel 21
de septiembre, del año 2012, o sea, el 21, un doce al revés, a la vez, sumados
los números 21/09, (2 +1 + 0 + 9) resulta un 12. Números extrañamente cabalísticos
que no pasan de largo por mi caminar en este preciso momento.
Son doce, dije al inicio de esta retrospección. Doce años pasaron desde que se publicó mi primer libro, aquel que me convirtió en escritor novel, desde ese momento me apasioné por las letras bolivianas. Al inicio no esperaba publicar más de dos libros, de ellos, el principal, aquel que narrara mi propia historia, libro cuyas páginas queden grabadas las batallas que me tocó sobrellevar desde días de mi nacimiento. Es impresionante, ahora no solo será un libro con aquel propósito, más bien tres, una trilogía inesperada narrando mis batallas ganadas, además de otras situaciones adversas superadas.
En
un momento dije, no más de dos libros, más bien tres por publicar, y al reseñar
aquello, no me referí a la trilogía en particular; sino, a los libros cada uno
con temática distinta, el primero, una historia juvenil, aquella que ni estaba
en mi mente escribir; luego, otro libro, el que sí venia plasmando desde 12
años antes que se publicara aquella historia juvenil inspirada en la situación
del momento.
En
sus páginas de aquel libro escrito en doce años se reflejaba mi filosofía de
vida, mi pensamiento saludable con respecto al comportamiento humano actual.
Éste debía ser el primero en publicarse, pero no, más bien fue el tercero. Y,
por último, aquel que narraría mi historia. 12 años han pasado desde la
publicación de mi primer libro, y ya voy por libro número 12 por publicar. Cada
año un nuevo título. No esperaba esta capacidad en mi memoria, con el apoyo de
mi bolígrafo azul, a veces negro y cuadernos anillados con hojas en blanco. Al
final, para ser llamado como “prolífico escritor”; no esperaba.
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Prolífico escritor |
En
poco más, llegarán a mis manos la tercera edición de aquel libro que me hizo
ingresar al camino del Ser Prolífico Escritor con una historia
narrada que no me la esperaba al inicio, pero era necesaria dejar fluir. La
tercera edición de mi libro titulado, “Luz María, luz de amor. La expresión
del amor en su modo original”. Me sentiré dichoso por palpar las páginas de
aquella edición, espero que sea antes de la culminación de este año.
Hasta mientras, rememoro los últimos acontecimientos rescatados en mi recorrido, a este que simplemente le llamé “Demostraciones alegóricas”, por la gracia con que nos reciben en determinados lugares. Quedan como precedentes las imágenes en esta presentación, hoy cuando el número doce juega un papel cabalístico. Repito, extrañamente todo es doce (12); incluso María, uno de los personajes relevantes en mi libro titulado, “En la hacienda de don Pedro”; libro que escribí en 12 años y debía ser el primero en publicarse, en este momento estaría cumpliendo 112 años, qué casualidad, hasta ese detalle se acopla en este momento cabalístico y significativo para mí.
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Primera y segunda edición |
Es
maravilloso este camino por donde voy, es gratificante cuando recojo la valoración
de mis lectores. Al final, es la misión reservada para mí el que voy
cumpliendo, de la mano con quienes son considerados mis colegas, además de
asiduos lectores. No me rendiré, ni en tiempos de flaqueza, o momentos de turbulencia,
no daré cabida a derrumbarme cuando sienta que estoy perdiendo la capacidad de
continuar. Por todo eso, es sagrado este momento cabalístico con el número doce
centellando desde todo ángulo, que solo yo sé entender.
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