Oda a Sacaba
Llega el alba, y con aquella solitaria
dama,
la esperanza de un mejor mañana,
uno a uno afanado el sembrador se despierta
para sembrar esperanza en sus fértiles
campos,
con la aurora dedicarle el canto
bello en su día.
Sacaba, ¡tierra de hombres forjadores!
de costumbres milenarias y
en sus campiñas el vergel sagrado,
donde la rica chicha no se acaba,
o el crocante chicharrón nunca
falta.
Sacaba, tierra de mujeres hermosas,
cual si flores en un jardín se
gozaran;
de niños con el sueño y la
esperanza
de ver a su pueblo hermanado en
un mismo canto esta mañana.
Llega el alba y con aquella misteriosa
dama,
la oleada de bellas rosas inquietas,
de margaritas y jazmines azuzadas
a unirse al canto de los habitantes,
al compás del solitario viento en
la colina.
Hoy con regocijo sus hijos le
saludan,
por un año más de legado en sus
rincones,
por conservar su naturaleza siempre
viva,
por mantener su esencia sana, indemne
ante todo;
felicidades en su día, oh tierra bendecida por Dios.
__*__
Sacaba
Senderos
de esperanza, de
amor
los unos por los otros;
cuna
de hombres y mujeres, con
anhelo
de mejora para sus hijos, de
bienestar
y equilibrio con la naturaleza
ahora
y siempre por los siglos. Amén.
Por: Efraín Muyurico
Alaka

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