¿Qué…, por qué?
Al final de la tarde y en mi estadía potosina, cuando me
dirigía a servirme un café para calmar el frío por las lluvia con nevada en la
región, de tiempo y sorpresivamente me encuentro con una dama apasionada por la
lectura, llevaba un libro en la mano, nos saludamos, tras una breve
conversación de reconocimiento, le comenté mi propósito de aquel momento. La
invité a tomar el tan ansiado café, porque de verdad hacía mucho frío. Aceptó,
entonces entre plática y plática, nos dirigimos a una cafetería conocida en la
ciudad.
Ya de encontrarnos en la cafetería sirviéndonos, en la interacción comunicacional, en algún momento con claro interés ella me preguntó:




