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miércoles, 25 de julio de 2018
jueves, 12 de julio de 2018
Ángel de esperanza
Ángel de esperanza

Virtud
de un alma serena en la lustre,
inigualable
sonrisa que alegra mi vida;
ver el
gesto de un ángel, sus dos hermosos luceros,
inalcanzable
gratitud, preocupada siempre por mí;
agradezco
al divino por haber puesto en mi camino,
nace el
clamor en mí por conservar su grandeza,
aprecio
irrenunciable por ella que supo luchar.
lunes, 14 de mayo de 2018
LOS SISTEMAS Y OPERADORES DE JUSTICIA
LOS SISTEMAS Y OPERADORES DE JUSTICIA
No
podía ser de otra manera sino caminar por el sendero encontrado, aquellas vías
que me conduzcan a la verdad, muchas veces en este proceso no pude evitarme de
tropezones, caídas dolorosas, hasta momentos de desfallecimiento y desistencia
a seguir en mi objetivo. Por mi propia usanza tuve que probar incluso aguas con
sabor amargo cuando de justicia y sus operadores se trata; me viene a la
memoria, cuando recién me hallaba en la primera etapa de este procedimiento,
cómo tenía que mirarle la cara a mi adversario, para exigirle que vaya a
brindar sus declaraciones ante los señores fiscales por ejemplo, tenía que
persuadirle para que vaya de buena fe, de manera voluntaria si no quería
agravar su situación jurídica, ya que si no hacía así, sería aprehendido donde
quiera que se encontraba y sería llevado entre dos policías, enmanillado, una
vergüenza por las calles a vista de todos hasta la fiscalía. No supo asimilar
esas recomendaciones, hizo caso omiso a muchas citaciones, incluso lo tomó a
son de burla, faltando el respeto aun a altas autoridades, por la cual estas
tuvieron que proceder lo que correspondía por norma; muchas veces tuvo que
pasar días y noches enteras encerrado en celdas policiales por portarse mal
durante las investigaciones.
Cuántas
veces he tenido que enfrentarme también a la crueldad con que tratan especialmente
los jueces a aquellos que buscamos justicia, muchas veces tuve que encontrarme
frente a preguntas inadmisibles de ellos que perecen creerse todo por encima de
todos, delante de ellos muchas veces me sentí más víctima que de aquel quien me
agravió la vida; me viene bien claro a la mente unas preguntas de un operador
de justicia en una de las audiencias por ejemplo, cuyas interrogantes iban
dirigidas a mi madre quien se hallaba también en calidad de víctima y estas absurdas
cuestionantes decían:
—¿Usted
señora quiere que el señor vaya a la cárcel?
—Bueno
señor juez, —mi madre trataba de responder de la manera más clara—quizás es la
primera vez que me encuentro en estas instancias, pero yo, al igual que mi hijo
también he sufrido violencia…
—Yo le estoy preguntando claro señora, a ver, —y el juez
interrumpía a la respuesta de mi madre— yo no quiero que me cuentes nada
¿quieres que el señor vaya a la cárcel? ¿Qué cosa quieres?
—Bueno… sí. —Con duda mi madre afirmaba su respuesta,
atemorizada.
—¿Será que corresponde por una violencia física o
psicológica mandar a la cárcel a una persona? —mientras que las preguntas irracionales
de dicha autoridad seguían con aires de malicia— ¿Será que si a vos te golpean
o insultan, estaría bien enviar a la cárcel al sujeto?
—Si no hay tranquilidad en mi hogar, nunca la hubo. Yo no
puedo seguir tolerando vivir así, hasta cuándo…
—Imagínate, a mí me traen aquí un montón de procesos…
violencia física y psicológica ¡no da pues! —Y otra vez la respuesta de mi
madre terminaba siendo interrumpida por la frialdad de una autoridad operador
de justicia— imagínense, acá a todo el mundo entonces meteríamos a la cárcel, y
me parece que no está bien lo que se está haciendo.
—Señor juez, —entonces intervino mi persona en aquella
oportunidad con un poco de enojo— hay normas y leyes que tipifican estas
acciones de violencia física, psicológica y conexos como delito y debe ser
sancionado.
—¿A sí? ¿Usted cree eso?
—No es que crea señor, sino estoy replicando lo que dice la
ley; incluso el maltrato psicológico es más dañino que un golpe físico, solo un
sicólogo podrá determinar el grado de afectación en la que se encuentra la
víctima, será primer, segundo, hasta quinto grado quizás, cuyos parámetros
deberá saber determinar él…
—¡No le voy a escuchar más! Eso que quiere decir, dígaselo
al investigador.
—Así como un médico que sabe determinar el grado de
quemadura en un paciente, que esto puede ser en un primer, segundo o tercero. Señor
juez, de una cortadura, de una fractura uno se puede recuperar rápido, pero de
un daño psicológico no. Es un proceso largo…
—¡Dije que no lo voy a escuchar más! No me obligue a
hacerle desalojar de esta sala —El juez con sus amenazas intentando intimidarme
y hacerme callar también. Mientras mi persona aún poniéndose más fuerte y de
pie, echándole en cara las leyes que debía conocer él más que yo.
—También hay una ley en específico cuyos capítulos
determina que una mujer en particular, quien ha sido víctima de violencia
física, psicológica y conexos, debe ser tratada con respeto, calidad y calidez,
y usted está incumpliendo esa norma y más como autoridad.
—¡Guardias! ¡Sáquenlo de esta sala a este hombre! ¡Apártenlo
de mi vista! —él dando órdenes para que me desalojen de la sala; mientras yo
seguía todavía con más fuerza.
—¡También quiero recordarle que todos somos iguales ante la
ley! No importando que usted sea juez o ellos abogados y yo un simple
ciudadano; ¡usted no puede abusar de su autoridad contra mi persona ni contra
la de mi madre! ¡Que usted sea juez no le da derecho a tratarnos como le plazca
solo porque está sentado en esa silla!
Como persona tuve que pasar por puentes de altercados como
éste, por cuyos ríos pasaban aguas turbias dispuestas a ahogarme si caía, y con
esas experiencias recogidas aprender que no puedo fiarme de operadores de
justicia que a veces va en desmedro de uno mismo. He visto muchos casos donde
paradójicamente un denunciante quien se convierte en víctima, termina yendo
preso a la cárcel, sobrevictimado; y el victimario, libre de toda condena,
absuelto de toda culpa. De tales casos que se ven, a la vez se escuchan que los
sistemas de justicia en nuestros países son poco confiables; personalmente
pienso que no es ese el problema, refiero que más bien el problema está en
quienes operan esos sistemas, interpretándolo a su criterio y libre albedrío
muchas veces. Estoy seguro que el problema está en ellos, son de ellos que poco
o nada debemos confiar, los sistemas de justicia son solo herramientas
configuradas para hacer con ellas lo mejor que se pueda a partir de los
operadores, estos que pueden ser causantes de un irremediable estropicio o de
un buen uso.
Hice lo que tenía que hacer con la ayuda de mis seres
queridos, especialmente mi amada esposa y mi madre que a pesar de peligrar su
situación jurídica por mala interpretación de situaciones por la que pasó, se
convirtió también en parte denunciante en contra de quien estigmatizó mi vida y
la de ella.
miércoles, 18 de abril de 2018
A dos años de lo que fue un día como hoy
A dos años de lo que fue un día como hoy
Quizás para mí es un día más como cualquiera, en
donde el sol salió, y en su recorrido se esconde entre nubes grisáceas, y frías
brisas corren, aquellas que hacen que tiemble un poco en este momento.
Agradecer infinitamente a todos quienes se han
acordado de mí en este día y me van mandando sus sinceras felicitaciones por
todos los medios a los que estoy suscrito, esto me da fuerza para seguir
lidiando con lo que estos últimos meses se me ha presentado para mí como un ser
humano, que solo busca sentimientos de pureza y claridad en mi mente que cada
vez parece estar más confundido, hasta con aires de haber perdido mi propia
identidad.
Sin embargo, quiero recordar lo que fue hace dos
años un día como hoy, eso me trae un poco de felicidad y un poco de nostalgia a
la vez; un día como hoy hace dos años estaba saliendo a la luz el libro cuya
narración no era otra sino mi historia, en lenguaje tan simple, tan sencillo
como para que pudieran entender quienes leerían la obra, quizás mientras
presentaba el libro justo en el mismo lugar donde se había originado esa
historia, sin querer saqué lágrimas de emoción de muchas personas que
escuchaban mi discurso, y venían a abrazarme a identificarse conmigo, porque
también eran seres humanos como yo que tenían sentimientos nobles, sentimientos
puros.
De ahí aquí han pasado dos años y la lucha sigue
para mí y más estos últimos meses, creí que las cosas mejorarían para bien de
toda mi familia, para bien de mi madre especialmente; pero no. Tan sádico es el
comportamiento de aquel hombre no ser humano de verdad, de aquel hombre
desalmado, cuya sangre desgraciadamente corre por mis venas, aunque yo estoy
luchando para no ser como él fue conmigo o con mi madre o con mi hermana; estoy
luchando para ser diferente.
No creí que iba llegar a esto, y me sorprende,
hace dos años un día como hoy presentaba el libro cuyas páginas narran mi
historia; y ahora, justo ahora estoy detrás de la investigadora, la fiscal y la
abogada para llevar adelante el proceso que fue iniciado en contra de mi padre
por la maldad que nos hizo y todavía nos hace en estos últimos meses;
investigadora, abogada y fiscal; las tres mujeres como mi madre, porque les
confieso que no confío en un hombre, aunque yo sea hombre también, pareciera
que los hombres tenemos el demonio adentro, y las mujeres no.
Creí que todo esto que estoy sobrellevando ahora,
estaría escrito en el libro solamente, procesos, audiencias y el juicio quizás
más adelante, sin embargo, todo se está llevando a cabalidad, y lo peor es que
el imputado huyó después de habernos hecho tanta maldad estos últimos meses
especialmente, y es eso que hace que demore el proceso; estoy esperanzado que
la justicia llegará, la justicia para mi madre, para mí, eso es lo que me han
dicho, que no pierda fe, que no me deje desairar por la desesperanza, esta
situación aunque ya hizo que me desvanezca con relación a mi carrera artística,
a tal grado que tuve que suspender muchas actividades de mi carrera literaria
en determinados departamentos como es Tarija y Santa Cruz por ejemplo, por eso
les pido mil disculpas a los que me esperaban en Tarija especialmente, no es
otra causa sino ésta que me oprime para que me pueda apartar un poco de lo que
me gusta hacer, porque esta situación ha hecho que pierda fuerzas para que
pueda seguir en este maravilloso camino de las letras.
Agradecerles una vez más a todos quienes se están
acordando de mí en este día especial, mi cumpleaños número 32, (…) sí, creo que
cumplo 32 años, gracias por darme fuerzas, por ustedes mis amigos voy a seguir
luchando en esto que me gusta hacer, escribir libros en lenguajes tan sencillos
para que me puedan entender de manera fácil el mensaje que les quiero impartir
en cada uno de mis escritos. Con ustedes voy a salir
adelante, porque me dan fuerzas, aliento de vida, valor a mi arte.
Gracias, muchísimas gracias estimados amigos por
sus felicitaciones.
lunes, 5 de marzo de 2018
Crítica a la Película COCO
CÓMO CONOCER LA TRADICIÓN DEL “DÍA DE MUERTOS”
Y LA FAMILIA MEXICANA POR “COCO” – LA PELÍCULA
Buena crítica analítica ante la realidad reflejada en imágenes en movimiento de nuestras costumbres como pueblos o naciones latinoamericanas.
Por: Héctor Osaky
La felicidad de muchos mexicanos
porque gracias al éxito comercial de la película “Coco” se da a conocer al
mundo su tradicional celebración del “Día de muertos” me motivó a expresar mi
impresión de dicha tradición desde la mirada de un extranjero común
latinoamericano.
Tener la creencia de recibir la
visita de los espíritus de los familiares fallecidos en un día concreto del año
es algo que puedo entender y con lo que me puedo identificar porque aquí
también la tenemos, pero hasta ahí llegan las similitudes. Lo que muestra
“Coco” es que al morir pasamos a otra dimensión que no es ni el cielo, ni el
infierno, ni el purgatorio. Se parece más a haberse mudado de ciudad donde
puedes hacer una “vida” mortal corriente. Incluso se sugiere que tienes la
necesidad de conseguir un trabajo para poder adquirir ropa, asistir a
espectáculos tipo Broadway, etc., porque en este mundo el capitalismo es algo
normal y deseable. Se puede incluso conseguir empleo como “seguridad” para, por
ejemplo, las multimillonarias, famosas y glamorosas estrellas del show business
del mundo de los muertos que son acosadas por sus fans, y así mantener las
diferencias sociales claras; cada quien en su lugar.
Los habitantes de este mundo no
tienen ningún tipo de información de lo que pasa con los vivos, salvo ese día
del año en que pueden visitarlos, pero solo si tienen la invitación para cruzar
la frontera; es como mostrar tu pasaporte visado por los controles de frontera
para ingresar a los Estados Unidos e igual de estricto; si no tienes tu visa no
pasas. ¿Por qué es tan importante para los muertos cruzar la frontera si la
vida es igual de plena y dura en el “más allá”? La publicidad de la película
dice que “Coco” tiene el mensaje de unir a la familia; pero lo que en realidad
se muestra es que tener la visa es de vida o muerte, literalmente. Si no tienes
tu visa significa que te están olvidando y cuando no queda nadie que te
recuerde, mueres por segunda y definitiva vez. La sobrevivencia es la más
poderosa razón para visitar a la familia viva, para garantizarte el no ser
olvido; el efecto colateral es el compartir un momento en armonía con ella, un
momento que muchos muertos deciden no utilizar y prefieren emplearlo en las
fiestas de moda de su mundo – seguro muchos mexicanos no sabían que mientras
están afanados preparando la logística para recibirlos, sus difuntos están de
pachanga; es que hay cada familia aburrida.
Visto así, los mexicanos tienen
dos posibilidades para garantizarse la eternidad:
1) tener una familia numerosa
(quizá solo me llama la atención a mí que la familia de Coco que abarca cinco
generaciones apenas pasa de la decena de miembros entre vivos y muertos) y
encargarles muy bien que no se olviden poner su foto el “Día de muertos” (la
visa) y/o.
2) alcanzar la fama. Esto puede
explicar y hasta justificar las decisiones irracionales que se toman en esta
vida con tal de coronarse con la fama como las que toma el personaje Enrique de
la Cruz: envenena premeditadamente a su colega y compadre de corridas en la
carrera al estrellato solamente por unas canciones que en ese momento no valen
NADA, solo ofrecen la esperanza de un éxito en el futuro. La primera impresión
es que esa acción corresponde a una mente salvaje, dominada por instintos
bajos, capaz de llegar a cualquier extremo solo por la pequeña esperanza de
lograr reconocimiento; pero teniendo en cuenta que el olvido es la muerte
definitiva y que en el “más allá” se “vive” exactamente igual que en el “más
acá”, es decir, que si nadie conoce tus acciones inmorales simplemente NO PASA
NADA, entonces no es algo tan loco el proceder de De la Cruz, sino más bien es
(demoniacamente) inteligente y aprovecha la oportunidad; bajo esas condiciones
vale la pena el riesgo. Capaz esto explicaría el por qué la mayoría de los
espíritus murieron relativamente jóvenes, y también el estereotipo de los
personajes de las telenovelas mexicanas: la mala inteligente y la buena tonta.
El mundo de los muertos de “Coco”
parece un enorme centro penitenciario donde entras automáticamente porque
moriste y en el que estás condenado a perpetuidad, pero si sacaste el jugo a
tus cartas en la vida puedes gozar de grandes beneficios, algo así como un
pesado narcotraficante en una prisión latinoamericana. Confirma mi impresión de
que este mundo es una cárcel la forma en que el personaje principal, Miguel, es
instantáneamente transportado a ella por robo y condenado, aunque como su caso
es especial (no murió) tiene el beneficio de ser indultado por la familia
esquelética.
Un caso de vida o muerte para el
más joven de la familia debería ser más que suficiente razón para tomar todas
las acciones posibles para salvarlo sin condiciones; pero en la familia
mexicana (según “Coco”) pesa más el resentimiento y el capricho –que hay que
asegurar de heredar a las generaciones futuras–. Parecería que solo
acontecimientos sobrenaturales pueden cambiar esas posiciones (Suerte con eso.
Esas cosas no pasan). Ni siquiera los “guías espirituales” –más parecidos a
sabuesos amaestrados que realmente no sirven de nada a la historia– tienen la
capacidad de cambiar la opinión familiar.
Como olvidarse de Coco, el
personaje que da el nombre a la película: la vemos como una dulce, pequeña y
tierna niña y como una dulce, pequeña y tierna ancianita (calculo que de unos
90 años por lo menos por el grado de momificación). Salva el día mostrando cómo
el poder de la música rejuvenece su casi perdida memoria y con ello rescata a
su padre de su segunda muerte. A muchos les resulta conmovedor el momento en
que se reúne con sus jóvenes padres (al morir se pasa al otro lado con la misma
edad y achaques) en la metrópoli de los muertos y piensas que es un dulce,
pequeño y tierno esqueleto. Pero en un mundo tan frívolo y capitalista, tener
una edad tan avanzada es todo un problema y mucho más para la eternidad, y
patético si necesitas que tus padres te sigan cuidando.
El arte motiva a hacerte
preguntas y usar la imaginación. ¿Cuántos se preguntaron quién fue Coco entre
su niñez y sus noventa y todos? ¿Pasó todos esos años (por lo menos 80)
esperando que su querido padre aparezca y con su fotografía escondida como un
pequeño tesoro? ¿Todos esos años guardando su secreto mientras su familia odiaba
y luego olvidaba a su padre? ¿Cómo se transmitió ese odio desde su madre a
todas las otras generaciones sin que ella pudiera hacer nada? Es más, se puede
calcular que la madre de Coco murió mucho antes de que esta tuviera edad para
tener hijos, así que ¿qué clase de persona es Coco realmente para haber sido el
eslabón más fuerte en esta tradición de odio y resentimiento? Coco es tanto o
más culpable que la matriarca, que inició esta tradición de odio y
resentimiento, por su omisión. ¿Tú qué habrías hecho en su lugar? Siempre creí
que en la tradicional familia latinoamericana uno puede ser LO QUE SEA, pero la
familia es la familia y se protege. (Suena a mafia).
El mensaje que la propaganda dice
que da la película –unión familiar– no soporta un pequeño análisis para ver que
esa unión es tan disfuncional: artificial e hipócrita como cualquier otra
familia de serie gringa.
Hay que ser muy ingenuo y tener
algún grado de complejo de inferioridad para estar agradecido con Disney por
mostrar al mundo la tradición del “Día de muertos” mexicana. Disney uso esa
tradición porque ya era famosa (¿cuántos millones la practican?), para
garantizar una millonaria ganancia aprovechando su fama, de lo contrario ni
siquiera sabría que existía tal cosa. Y como el interés es netamente comercial
había que arreglar un par de cosas primitivas latinas para que el mundo lo
entienda y pague por ver.
- ¿Por qué tanto escribir si solo
es una película y encima infantil? Simplemente hay que relajarse y disfrutarla.
No hay que pensar mucho… sino todo lo contrario.
Cierto que esta película no tiene
nada de especial salvo su éxito comercial y eso es lo que me preocupa. Quiere
decir que mucha gente en el mundo simplemente está practicando para no pensar,
hacerse al loco con muchas cosas para no estropearse el momento de diversión;
como dicen Les Luthiers: “El que piensa pierde”.
- ¿Cuál es el problema con
despejar la mente un rato?
Yo creo que los procesos mentales
para analizar, por ejemplo: una película, son los mismos que utilizamos para
analizar nuestro día a día, es más, incluso se necesita mayor agudeza para una
película, libro o cualquier obra estética. El arte es el gimnasio para nuestro
cerebro, pero si lo vemos como todo lo contrario atrofiamos nuestra capacidad
de ver el mundo y sus matices, y tomamos decisiones como… digamos como las que
toma Trump que ante el problema de
las armas propone como solución más armas.
La felicidad de muchos mexicanos
porque gracias al éxito comercial de la película “Coco” se da a conocer al
mundo su tradicional celebración del “Día de muertos” me motivó a expresar mi
impresión de dicha tradición desde la mirada de un extranjero común
latinoamericano.
Tener la creencia de recibir la
visita de los espíritus de los familiares fallecidos en un día concreto del año
es algo que puedo entender y con lo que me puedo identificar porque aquí
también la tenemos, pero hasta ahí llegan las similitudes. Lo que muestra
“Coco” es que al morir pasamos a otra dimensión que no es ni el cielo, ni el
infierno, ni el purgatorio. Se parece más a haberse mudado de ciudad donde
puedes hacer una “vida” mortal corriente. Incluso se sugiere que tienes la
necesidad de conseguir un trabajo para poder adquirir ropa, asistir a
espectáculos tipo Broadway, etc., porque en este mundo el capitalismo es algo
normal y deseable. Se puede incluso conseguir empleo como “seguridad” para, por
ejemplo, las multimillonarias, famosas y glamorosas estrellas del show business
del mundo de los muertos que son acosadas por sus fans, y así mantener las
diferencias sociales claras; cada quien en su lugar.
Los habitantes de este mundo no
tienen ningún tipo de información de lo que pasa con los vivos, salvo ese día
del año en que pueden visitarlos, pero solo si tienen la invitación para cruzar
la frontera; es como mostrar tu pasaporte visado por los controles de frontera
para ingresar a los Estados Unidos e igual de estricto; si no tienes tu visa no
pasas. ¿Por qué es tan importante para los muertos cruzar la frontera si la
vida es igual de plena y dura en el “más allá”? La publicidad de la película
dice que “Coco” tiene el mensaje de unir a la familia; pero lo que en realidad
se muestra es que tener la visa es de vida o muerte, literalmente. Si no tienes
tu visa significa que te están olvidando y cuando no queda nadie que te
recuerde, mueres por segunda y definitiva vez. La sobrevivencia es la más
poderosa razón para visitar a la familia viva, para garantizarte el no ser
olvido; el efecto colateral es el compartir un momento en armonía con ella, un
momento que muchos muertos deciden no utilizar y prefieren emplearlo en las
fiestas de moda de su mundo – seguro muchos mexicanos no sabían que mientras
están afanados preparando la logística para recibirlos, sus difuntos están de
pachanga; es que hay cada familia aburrida.
Visto así, los mexicanos tienen
dos posibilidades para garantizarse la eternidad:
1) tener una familia numerosa
(quizá solo me llama la atención a mí que la familia de Coco que abarca cinco
generaciones apenas pasa de la decena de miembros entre vivos y muertos) y
encargarles muy bien que no se olviden poner su foto el “Día de muertos” (la
visa) y/o.
2) alcanzar la fama. Esto puede
explicar y hasta justificar las decisiones irracionales que se toman en esta
vida con tal de coronarse con la fama como las que toma el personaje Enrique de
la Cruz: envenena premeditadamente a su colega y compadre de corridas en la
carrera al estrellato solamente por unas canciones que en ese momento no valen
NADA, solo ofrecen la esperanza de un éxito en el futuro. La primera impresión
es que esa acción corresponde a una mente salvaje, dominada por instintos
bajos, capaz de llegar a cualquier extremo solo por la pequeña esperanza de
lograr reconocimiento; pero teniendo en cuenta que el olvido es la muerte
definitiva y que en el “más allá” se “vive” exactamente igual que en el “más
acá”, es decir, que si nadie conoce tus acciones inmorales simplemente NO PASA
NADA, entonces no es algo tan loco el proceder de De la Cruz, sino más bien es
(demoniacamente) inteligente y aprovecha la oportunidad; bajo esas condiciones
vale la pena el riesgo. Capaz esto explicaría el por qué la mayoría de los
espíritus murieron relativamente jóvenes, y también el estereotipo de los
personajes de las telenovelas mexicanas: la mala inteligente y la buena tonta.
El mundo de los muertos de “Coco”
parece un enorme centro penitenciario donde entras automáticamente porque
moriste y en el que estás condenado a perpetuidad, pero si sacaste el jugo a
tus cartas en la vida puedes gozar de grandes beneficios, algo así como un
pesado narcotraficante en una prisión latinoamericana. Confirma mi impresión de
que este mundo es una cárcel la forma en que el personaje principal, Miguel, es
instantáneamente transportado a ella por robo y condenado, aunque como su caso
es especial (no murió) tiene el beneficio de ser indultado por la familia
esquelética.
Un caso de vida o muerte para el
más joven de la familia debería ser más que suficiente razón para tomar todas
las acciones posibles para salvarlo sin condiciones; pero en la familia
mexicana (según “Coco”) pesa más el resentimiento y el capricho –que hay que
asegurar de heredar a las generaciones futuras–. Parecería que solo
acontecimientos sobrenaturales pueden cambiar esas posiciones (Suerte con eso.
Esas cosas no pasan). Ni siquiera los “guías espirituales” –más parecidos a
sabuesos amaestrados que realmente no sirven de nada a la historia– tienen la
capacidad de cambiar la opinión familiar.
Como olvidarse de Coco, el
personaje que da el nombre a la película: la vemos como una dulce, pequeña y
tierna niña y como una dulce, pequeña y tierna ancianita (calculo que de unos
90 años por lo menos por el grado de momificación). Salva el día mostrando cómo
el poder de la música rejuvenece su casi perdida memoria y con ello rescata a
su padre de su segunda muerte. A muchos les resulta conmovedor el momento en
que se reúne con sus jóvenes padres (al morir se pasa al otro lado con la misma
edad y achaques) en la metrópoli de los muertos y piensas que es un dulce,
pequeño y tierno esqueleto. Pero en un mundo tan frívolo y capitalista, tener
una edad tan avanzada es todo un problema y mucho más para la eternidad, y
patético si necesitas que tus padres te sigan cuidando.
El arte motiva a hacerte
preguntas y usar la imaginación. ¿Cuántos se preguntaron quién fue Coco entre
su niñez y sus noventa y todos? ¿Pasó todos esos años (por lo menos 80)
esperando que su querido padre aparezca y con su fotografía escondida como un
pequeño tesoro? ¿Todos esos años guardando su secreto mientras su familia odiaba
y luego olvidaba a su padre? ¿Cómo se transmitió ese odio desde su madre a
todas las otras generaciones sin que ella pudiera hacer nada? Es más, se puede
calcular que la madre de Coco murió mucho antes de que esta tuviera edad para
tener hijos, así que ¿qué clase de persona es Coco realmente para haber sido el
eslabón más fuerte en esta tradición de odio y resentimiento? Coco es tanto o
más culpable que la matriarca, que inició esta tradición de odio y
resentimiento, por su omisión. ¿Tú qué habrías hecho en su lugar? Siempre creí
que en la tradicional familia latinoamericana uno puede ser LO QUE SEA, pero la
familia es la familia y se protege. (Suena a mafia).
El mensaje que la propaganda dice
que da la película –unión familiar– no soporta un pequeño análisis para ver que
esa unión es tan disfuncional: artificial e hipócrita como cualquier otra
familia de serie gringa.
Hay que ser muy ingenuo y tener
algún grado de complejo de inferioridad para estar agradecido con Disney por
mostrar al mundo la tradición del “Día de muertos” mexicana. Disney uso esa
tradición porque ya era famosa (¿cuántos millones la practican?), para
garantizar una millonaria ganancia aprovechando su fama, de lo contrario ni
siquiera sabría que existía tal cosa. Y como el interés es netamente comercial
había que arreglar un par de cosas primitivas latinas para que el mundo lo
entienda y pague por ver.
- ¿Por qué tanto escribir si solo
es una película y encima infantil? Simplemente hay que relajarse y disfrutarla.
No hay que pensar mucho… sino todo lo contrario.
Cierto que esta película no tiene
nada de especial salvo su éxito comercial y eso es lo que me preocupa. Quiere
decir que mucha gente en el mundo simplemente está practicando para no pensar,
hacerse al loco con muchas cosas para no estropearse el momento de diversión;
como dicen Les Luthiers: “El que piensa pierde”.
- ¿Cuál es el problema con
despejar la mente un rato?
Yo creo que los procesos mentales
para analizar, por ejemplo: una película, son los mismos que utilizamos para
analizar nuestro día a día, es más, incluso se necesita mayor agudeza para una
película, libro o cualquier obra estética. El arte es el gimnasio para nuestro
cerebro, pero si lo vemos como todo lo contrario atrofiamos nuestra capacidad
de ver el mundo y sus matices, y tomamos decisiones como… digamos como las que
toma Trump que ante el problema de
las armas propone como solución más armas.
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