Respirando aires mineros, con sabor a libros
Después de un par de años, en haber hecho una pausa en mi recorrido con los libros, por situaciones que casi me desvían de este camino maravilloso, me siento muy feliz de haber regresado por aquellas regiones andinas del país; primero fue Oruro, luego Potosí y, finalmente, Llallagua; lugares donde el calor humano es acogedor, regiones donde la hospitalidad es de ponderar; en esta oportunidad quiero resaltar el esfuerzo que se hizo para llevar adelante actividad de esta naturaleza, a las que las autoridades le dan poca importancia. En algunas regiones, hasta no quieren ni que se lea un libro y, decomisan bajo la consigna de que no es permitido.


