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Atte.: el Escritor Antagónico Ermitaño
Al leer la obra
literaria de Efraín, nos encontramos frente a una persona excepcional, un
escritor apasionado por la vida, que con la lectura de todo lo que se ha
escrito nos entretiene, nos hace reflexionar y pensar, como también nos
sorprende, nos hace reír y llorar, como sucede en la presente obra con
personajes, lugares, paisajes, viajes, diálogos, y encuentros entre lo real y
la fantasía, entre el sufrimiento, la fe y la esperanza… aquel personaje del
capitán Lundin es como aquel que guía nuestro recorrido por la vida que es como
un océano por donde hay que navegar, enfrentando olas, tormentas, mal tiempo;
por eso es el relato de la vida misma de nuestro escritor que tiene que
enfrentar momentos muy difíciles en su propia existencia como la humanidad, la
gran tormenta que será la Covid-19, todos necesitamos cruzar el desierto para
llegar a la tierra prometida como el pueblo de Israel, sin tener pena, miedo,
ni pánico porque todo lo que llega pasa, como lo dice el mismo autor…
Me
siento de maravilla, con mi corazón rebosante, porque por fin en mis manos
puedo sostener la edición limitada de mi nuevo libro titulado: -PARA
VOLVER A NACER, con Sofía en un amanecer de marzo-.
Como
en anteriores reflexiones expresé, fue una experiencia por primera vez haberlo
escrito en no más de tres meses, cuando al inicio estaba pensado que por lo
menos me tomaría tres años, como pasó con mis anteriores libros, cuales incluso
me tomaron 12 años.
¿Quién podía imaginar que las cosas sean efímeras en el
campo de ser dos? Acciones azarosas, aventura que me conduciría al camino final
lamentoso; al menos eso me queda decir después de aquel…
Viernes, 24 de junio de 2022; día de compromiso con Yobana
en el ayuno que organiza la iglesia “Bendita
Trinidad”, en el cerro de K’uturipa, al sur de la ciudad de Cochabamba. Además
de comprometernos delante de Dios, aquel día de ayuno, a la caída del ocaso
conozco a su mejor amiga, la señora Benita, y delante de ella, a Yobana le
entrego un poema dedicado y enmarcado en forma pergamino, con ello reafirmando
mi amor hacia ella, para que atestigüe su mejor amiga la sinceridad de mi
corazón con ese detalle. Luego el brindis en compañía de sus hijos, quienes me
miraban con beneplácito, felicitándonos por ese compromiso primero ante Dios,
luego en frente de ellos.
El tiempo no se detiene, volvió a salir el sol aquel
viernes, 15 de octubre del año dos veces veinte más uno, justo cuando se
cumplía un año de haber vencido una batalla más en mi existir, algo que no
esperaba enfrentar aquel año donde el veinte se repetía dos veces juntos. Para
mí un 2020 remontado en tiempos cincuenta o sesenta años antes. Todavía eran
días difíciles para el mundo entero como hasta ahora lo son, y más para mí,
porque se complicaba el camino a seguir en aquellos momentos.