No me hagas esperarte amar
Camino por la
vereda de mis ilusiones,
tratando de
rescatar dulces emociones;
con la suave
brisa que roza mis mejillas,
es cuanto más deseo de tus labios el dulce beso.
No me hagas esperarte amar
Camino por la
vereda de mis ilusiones,
tratando de
rescatar dulces emociones;
con la suave
brisa que roza mis mejillas,
es cuanto más deseo de tus labios el dulce beso.
Hoy me es un honor compartirles mi alegría de haber llegado al 50% del manuscrito de mi nuevo libro que estoy escribiendo. Ahí van algunas páginas capturadas. En un anterior comentario por este mismo medio les explicaba las situaciones en las que estoy escribiendo. Similar a cuando escribí el libro —CON JUSTINA AL ALCANCE DE LA JUSTICIA—.
Para todos quienes me siguen por este medio, hoy quiero compartirles la dicha de haber avanzado en escribir mi nuevo libro, más antes de lo previsto cada capítulo. Claro que, al empezar el primer capítulo, aquel 15 de octubre del año que pasó, demoré dos meses y medio, ya en el segundo capítulo, gané más tiempo, concluyendo hoy por la tarde y, de inmediato empezando con el tercer capítulo.
Es extraño sentirte
lejos, muy lejos de alcanzarte;
pero ¿Me creerás? lloro tu ausencia,
sin saber quién, ¡ni cómo eres!
Camino en la
vereda de la tristeza,
paso por el
río de la melancolía,
llego al lago
de las lágrimas,
donde mi alma en agonía se derrumba.