Lo inevitable
Noche anterior a aquel
juicio, nos servíamos de una taza de leche con chocolate y buñuelos, Aurora
jugaba entre nosotros con tierna mirada, mientras nos servíamos, inicié una
conversación de algo que me afligía y no podía ocultar de mi esposa esa
situación. Lo inevitable era lo inevitable, no se podía hacer nada para
cambiarlo.



